7 consejos para tomar decisiones con claridad

LA DIFICULTAD DE LA SENSATEZ

Dicen que ser adulto significa poder (y tener) que tomar decisiones de manera individual, sin ayuda ajena. Pero el caso no es tomar una decisión, sino tomar una buena decisión. He ahí la clave, y la necesidad de que la claridad reine en este complicado proceso decisivo, valga la redundancia, en la vida diaria de todo adulto.

1. Pondera

Probablemente, una vez ha llegado la hora de tomar una decisión importante, lo que hemos de hacer primero es ponderar las opciones que tenemos. Las listas de pros y contras son famosas por su utilidad, desde las elecciones más sencillas hasta las decisiones en las que se pone en juego el futuro de la humanidad. Esto es lo que significa ponderar: poner en una balanza las opciones y observar cuál es la que pesa más. Cuál es la que merece la pena. Ponderar no solo nos ayuda a elegir: nos ayuda a estar tranquilos al saber que hemos elegido la opción de la cual mayor beneficio obtendremos.

2. Relativiza

Me atrevo a afirmar que cualquier cosa que decidas no supondrá el fin del mundo. Hemos de pensar que todo en la vida tiene solución. Eso que estás a punto de elegir puede ser relativizado de tal manera que acabarás pensando que se trata de una decisión de niños. Relativizar nos ayuda a superar el miedo de la indecisión. Relativizando podremos tomar una decisión ajena al miedo de equivocarnos. Esa es la clave de despejar la mente y decantarnos por la opción correcta. Es importante saber que, pase lo que pase, habrá remedio para el error.

3. Aspectos a tener en cuenta

Cuando tomamos una decisión, es importante tener en cuenta que, quizá, no solo nos afecta a nosotros. Tenemos que pensar si las consecuencias colaterales afectan o no a nuestro alrededor, y si merecen la pena. Además, existen otros aspectos a tener en cuenta a la hora de decidir y decantarse por cualesquiera que sean las opciones: cómo afectará la decisión a nuestro futuro inmediato y al largo plazo, qué es lo que dejas atrás al tomar la decisión, qué ganas… Es entonces cuando aplicamos la regla número uno, ponderar, y decidimos qué es lo que pesa más en nuestra balanza personal.

4. Tranquilidad

Hay una frase que decía un santo español que puede aplicarse muy bien a la situación: «En tiempos de desolación, no hacer mudanza». Es decir, nunca hemos de tomar decisiones clave cuando estamos nerviosos. Pensar con claridad es imposible cuando el ambiente es ajetreado y estresante. La tranquilidad es clave a la hora de pensar y decidir. Nunca, bajo ninguna circunstancia, han de tomarse decisiones si nos encontramos en un estado mental agitado.

5. El antes

La clave de una decisión se encuentra en qué es lo que se quiere cambiar. Esto es lo que hemos de tener más claro a la hora de decidir. Si entendemos realmente qué es lo que queremos cambiar, la decisión entonces será mucho más clara de lo que sería si la tomamos a la ligera. Debemos estar seguros, además, de que efectivamente queremos cambiar algo. Dejar atrás supone un enorme paso.

6. El después

Es también importante pensar en el después de haber tomado la decisión. Pensar en el futuro es crucial. Sabemos que una decisión afectará, de una manera o de otra, nuestra vida. Por eso la tomamos. Pero, ¿de qué manera va a irrumpir exactamente? Es fundamental tener esto en cuenta para poder tomar una decisión con claridad. Saber a qué tenernos. Saber qué va a pasar. Y estar seguros de que queremos que pase.

Revisión final

Por último, y teniendo en cuenta todos los aspectos anteriormente comentados, hemos de hacer una especie de examen de conciencia general para asegurarnos de que estamos tomando la decisión correcta. No podemos dejar que nadie decida por nosotros, ni que nuestras emociones momentáneas se apoderen de la razón. No debemos decidir solo con el «quiero», sino también con el «puedo», y viceversa. En general, hemos de ponderar, relativizar, tener en cuenta lo afectado, estar tranquilos, y pensar en el antes y el después. Cuando hayamos repasado todos los puntos una última vez, estaremos listos para tomar una buena decisión con una claridad absoluta.

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